Rescatemos la Tierra

image_gallery (2)Hoy celebramos el día de la biodiversidad. No obstante, estamos más cerca de titularlo día de la adversidad ante las constantes amenazas que ciernen sobre el entorno natural, especialmente si miramos lo acontecido en el último año natural en el que los indicadores a nivel planetario no son nada halagüeños. Pero más triste resulta el fijarnos en el panorama que se nos presenta en nuestro territorio.

A priori, podría esperarse un cambio de tendencia por eso de que la estafa-recesión-crisis ha ralentizado, que no anulado, la tendencia constructora y destructiva del patrimonio natural tan admirable y diverso como agredido y amenazado, pero no ha sido así.

Si hacemos un repaso a las temáticas escogidas por la ONU en los últimos tres años, España se muestra como un gran paradigma de lo que no se debe hacer. En el año 2011, declarado Año por la Biodiversidad Forestal, mi compañero y diputado verde de Compromís, Juan Ponce, ya denunciaba los drásticos recortes en recursos en la prevención y extinción de incendios y alertaba de que acabarían trayendo graves consecuencias.

Efectivamente, en 2012 la tijera redujo esta partida en un 14 por ciento respecto al año anterior, lo que se tradujo en 700 puestos de trabajo menos y una significativa merma del voluntariado ambiental. Un mes después de su último grito en Les Corts, empezó el peor verano en destrucción de la diversidad natural en los montes valencianos que se recuerda en décadas.

Este desastre vino provocado por las medidas indirectas del Gobierno valenciano -reducción de dotaciones-, así como por aquellas que tenían una relación directa con los incendios -falta de planificación y limpieza previa- que calcinaron casi 53.000 hectáreas en el País Valencià, principalmente en Cortes de Pallás y Andilla, seguidos por Cocentaina y la Torre de les Maçanes, fuego en el que hubo que lamentar la muerte de dos de los trabajadores que participaron en la extinción y varios heridos.

La superficie total quemada en el territorio valenciano el pasado verano duplicó lo quemado en todo el Estado durante 2011 y aun así, estos casos “sólo” representaron el 40,6 por ciento de la tierra quemada en 2012. Unas cifras que evidencian que las políticas de austericidio y ecocidio no son exclusivas del gobierno valenciano que, además de realizar esta nefasta gestión forestal, o precisamente para ello, ha tomado la decisión de privatizar parte del monte público, desoyendo así el criterio de investigadores, ecologistas y estudios independientes.

En lo que respecta a 2012, año dedicado a la fauna y flora marina, Alicante sufre el ataque de una de las principales reservas marinas del Estado, la de Tabarca. En este periodo, en el que se incrementa la pesca de arrastre con el consiguiente desgarro del fondo marino, el Gobierno central decide dejar sin vigilancia la reserva de la isla. Sin embargo, no sería este el único ataque al litoral, pues meses después se presentó el proyecto de modificación de la Ley de Costas de 1988 que, una vez aprobada, contempla aspectos tan graves como la amnistía de más de 10.000 construcciones hasta ahora ilegales, permitiendo edificaciones hasta a 20 metros de la costa. Estamos, por tanto, ante una medida intolerable que se traducirá en la agresión a los sistemas de la orilla y a los marinos, como ocurrirá en el caso de las posidonias que se encargan de la regeneración de la arena y del mantenimiento de la variedad biológica en bahía y que suponen el pulmón verde del Mediterráneo. Hablamos de una Ley de Costas que incrementará la emisión de gases de efecto invernadero, el calentamiento global y reducirá la biodiversidad, toda una contradicción en sí misma que sólo beneficia a determinados constructores.

Y una vez llegado al 2013, año del Agua y Diversidad con el fin de impulsar y garantizar el agua a todas las especies, el Gobierno central amenaza con nuevas privatizaciones, como las de los propios canales del Taibilla de los que beben más de 2,5 millones de personas. Además, nos encontramos con noticias como la reapertura del proyecto de privatización del agua por una conocida multinacional cerca de Villena. Y lo que queda de año.

Así pues, más que celebrar hoy la firma en 1992 del convenio sobre la diversidad biológica que motiva este día, debemos denunciar las acciones gubernamentales diametralmente opuestas a la consecución de sus tres objetivos: conservación biodiversidad, uso sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de los recursos energéticos. Por eso, para Compromís uno de sus objetivos principales seguirá siendo la reivindicación clara de que rescatemos la Tierra.

Luis Falcó

Coordinador de Medio Ambiente de Compromís per Alacant

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